El ámbito de la robótica y el diseño sustentable se ha visto revolucionado por la presentación oficial de un dispositivo autómata de última generación concebido íntegramente en laboratorios nacionales. La particularidad de este robot argentino radica en que su estructura y componentes esenciales fueron fabricados a partir de materiales obtenidos del reciclaje de plásticos.
En un escenario global signado por la necesidad urgente de mitigar la generación de chatarra tecnológica y promover procesos industriales limpios, los investigadores y emprendedores del país demuestran que la alta tecnología no está en contra del cuidado del ecosistema. Así, los creadores de “Aura” destacan que lo importante de esto es el potente mensaje cultural que transmite.
CÓMO ES EL ROBOT ARGENTINO QUE POTENCIA EL RECICLAJE
Sus creadores, Edward Ap Iwan y Matías Facchina, explicaron que la iniciativa surgió tras observar el avance sostenido de los autómatas de asistencia en el exterior y la consecuente falta de alternativas equivalentes dentro del mercado local. “Empezamos a investigar y vimos que existen robots de servicio y asistencia en distintas partes del mundo. Ahí arrancamos con el desarrollo de hacer un robot desde cero”, recordaron.
“Nos encontramos con que no hay ningún desarrollo nacional de un robot de este estilo. Entonces nace Aura, nuestra plataforma robótica con tecnología reciclada y desarrollada por dos estudiantes”, remarcaron, subrayando el carácter pionero de la iniciativa. El chasis de Aura fue proyectado con un enfoque modular, lo que facilita el intercambio de sus componentes y permite adaptar la configuración general según las demandas específicas de la labor a realizar.
De hecho, la sección superior del autómata es desmontable y reconfigurable para diversos usos, abarcando desde funciones de asistencia en compañías o edificios públicos hasta tareas de monitoreo, guiado de personas o soporte logístico en ambientes cerrados. En su núcleo tecnológico, Aura incorpora un sistema de navegación autónoma basado en tecnología SLAM (Localización y Mapeo Simultáneos), el cual le permite reconocer el entorno circundante, confeccionar mapas digitales y desplazarse con fluidez sin requerir intervención humana directa. A esta condición se suma su capacidad para interactuar de manera fluida mediante comandos de voz, reconocimiento de gestos corporales, aplicaciones móviles y controles remotos convencionales, abriendo el juego a múltiples escenarios de aplicación práctica.
Sin duda, uno de los rasgos más distintivos del dispositivo es su fuerte compromiso con la economía circular: gran parte de su armazón se construyó con materiales reutilizados, mientras que numerosas piezas de encastre fueron fabricadas mediante impresión 3D utilizando polímeros recuperados. A través de este método, los estudiantes no solo lograron reducir los costos de producción de hardware, sino que también propusieron un modelo más sostenible para encarar el desarrollo tecnológico contemporáneo.
El invento destaca por los siguientes componentes y características de diseño:
* Motores eléctricos recuperados de hoverboards que se encontraban fuera de uso.
* Celdas de baterías obtenidas directamente en centros de gestión de residuos y reciclaje urbano.
* Piezas estructurales impresas en 3D a base de plásticos reciclados.
* Arquitectura modular pensada para sustituir bloques específicos sin necesidad de desechar el equipo completo.