El turismo de cercanía en la provincia de Buenos Aires sigue consolidándose como la opción preferida para quienes buscan desconectarse de la rutina urbana sin recorrer largas distancias. Entre estos destinos emergentes, una pintoresca localidad se erige como el escenario ideal para Escapadas donde comer un buen asado criollo.
Este rincón bonaerense, que ha preservado su fisonomía de calles de tierra, fachadas de ladrillo a la vista y almacenes de ramos generales, invita a los visitantes a sumergirse en una experiencia culinaria auténtica. Para planificar la logística de este viaje, los conductores cuentan con accesos viales rápidos y directos.
CÓMO ES LA ESCAPADA PERFECTA PARA HACER DESDE BUENOS AIRES
Villa Ruiz se consolida como un pequeño pueblo rural que destaca notablemente por su atmósfera pacífica y su excelente propuesta culinaria. Con una población que apenas alcanza los 500 habitantes y un entramado de calles de tierra, este paraje comenzó a gestarse a finales del siglo XIX en torno a su estación de ferrocarril, estructura que en la actualidad funciona como centro cultural.
Las viviendas de estilo colonial se encuentran perfectamente conservadas y están flanqueadas por árboles centenarios, logrando transportar a los visitantes a una época pretérita en la que la vida transcurría a un ritmo mucho más pausado. El casco urbano es compacto y se puede recorrer por completo en pocas cuadras. Durante el paseo, los turistas pueden visitar la capilla local, conocer la antigua estación, realizar una caminata hasta las orillas del arroyo La Cruz o simplemente descansar en la plaza principal bajo la sombra de la vegetación.
Durante los fines de semana la localidad experimenta un mayor movimiento debido a la organización de ferias artesanales y diversas actividades culturales. De todas formas, el verdadero motor del turismo en Villa Ruiz es su oferta gastronómica.
En los últimos años, han cobrado gran relevancia dos espacios que se transformaron en referentes de la zona: el primero de ellos recupera la esencia de las viejas pulperías y la adapta a la cocina criolla con una impronta moderna; el segundo consiste en un restaurante de campo tradicional que ofrece parrilla libre, platos al horno de barro y un entorno natural ideal para pasar la jornada entera. Cabe destacar que ambos establecimientos operan exclusivamente con reserva previa y suelen agotar sus comodidades los sábados y domingos.
Partiendo desde Capital Federal, el recorrido en auto toma un promedio de 120 minutos, utilizando el Acceso Oeste y el desvío por Carlos Keen. De esta forma, se consolida como una de las escapadas express, perfectas para estas vacaciones.