Su presencia es tan fuerte como la de las banderas y testimonios que registran el dolor por la pérdida de un músico que le puso la banda de sonido a una generación.
Las muestras de cariño y amor por el Indio Solari desbordaron cualquier expectativa posible y las señales de televisión adaptaron su programación a acompañar a las multitudes que se acercaron a Villa Domínico.
Uno que quiso registrar lo que estaba pasando fue Pablo Grillo, quien recibió un disparo de la policía cuando sacaba fotos cuando se producía una nueva represión a los jubilados en una de las marchas de los miércoles.
La organización del acto acogió su pedido y le dio un lugar privilegiado para registrar lo que ocurría una vez que los fans quedaban cara a cara con el cajón de su ídolo.