El castigo de la traición es que los afectados nunca más vuelven a confiar en uno, un problema que Patricia Bullrich ha sido sortear siempre saliendo para adelante, buscando nuevos puertos.
Pero ahora se ha metido en una encerrona, cortando su llegada a la candidatura presidencial del oficialismo -todo indica que el propio Javier Milei intentara le reelección-, y teniendo que mirar atrás donde la esperan con mal cara sus excompañeros del PRO.
Hernán Lombardi ya le dio una primera muestra de lo que le espera si intentara volver al partido fundado por Mauricio Macri, un largo ostracismo hasta volver a posiciones relevantes.