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Política

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Martínez Llano pidió que Alberto asuma el liderazgo institucional

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El ex Diputado nacional reiteró su postura en contrario a que Fernández asuma la Presidencia del PJ. "Su responsabilidad está en gobernar para todos los argentinos", remarcó. Dijo que el Presidente debe dar algo más que señales para calmar los mercados. Hay preocupación por la política exterior, por las ocupaciones ilegales y por no redefinir una agenda con acento en los reales problemas de los argentinos. Cuestionó que se siga con cuestiones controversiales que generan división, cuando más que nunca hay que acordar con la oposición para sacar la economía adelante. "Sin cambios de políticas, ningún ministro podrá controlar el dólar", apuntó. Al referirse al PJ de Corrientes, reiteró que el peronismo no tiene candidato natural. Admitió que pidió al Presidente que delegue en un interlocutor calificado la relación, acuerdo y toma de decisiones de cara a 2021. Descartó elecciones internas antes de las elecciones generales del año que viene y dejó en claro que para que las mismas sirvan para unificar al partido deben ser con tiempo y reglas de juego claras que hoy no existen, a lo que se suma la pandemia y lo que será la pos pandemia. "Si nos equivocamos en el armado, la estrategia, las alianzas y con el candidato podemos perder 21 o 22 de los actuales 27 intendentes", puntualizó. El efecto de la tracción de la boleta es muy fuerte en los períodos donde se vota Gobernador.

Rodolfo Martínez Llano habló de toda la actualidad en una entrevista con radio Sudamericana. Al concluir el diálogo, fue entrevistado casi de inmediato por dos emisoras de Esquina y de Goya, localidades donde se escucha la emisora capitalina y en las que se refirió al comentario posterior de la mesa de Buenas tardes País, cuando sus integrantes dejaron traslucir contradicciones en los dichos de semanas atrás del propio ex legislador en relación al dedo de Buenos Aires. "Ha cambiado de posición, acaso como si desde el poder central lo hubieran convencido", dijeron.

Martínez Llano agradeció la pregunta y dejó en claro sus dichos de semanas atrás y los del viernes "hubo algo de picardía", ironizó. "Lo que dije fue que Buenos Aires se tiene que sacar de la cabeza el candidato a dedo, entendido esto en el sentido de una imposición. Lo que no quita que se dialogue y consensúe en un marco de realidad y con un interlocutor calificado designado por el Presidente el armado de 2021 en todos sus aspectos. Una cosa es dialogar y acordar; otra es que nos vengan a imponer", señaló.

"Seríamos necios si negáramos la necesidad y conveniencia de implementar el apoyo del Gobierno nacional", remarcó el ex Diputado nacional.

Además puntualizó que sus declaraciones fueron mal transcriptas cuando se consignó que el gobierno de Alberto es débil, no como el de Corrientes que es fuerte. "Si se escuchan las declaraciones lo que se dice es que la posición del Gobierno de Corrientes es fuerte en relación al tema de las ocupaciones, a contrario de lo que pasa en otras provincias y en la Nación", indicó.

Así se desarrolló en lo sustancial el diálogo en que quedó de manifiesto que 2021 no será un año fácil. El ex legislador va en las Primarias por una banca en el Senado de la Nación por el PJ.

¿Cómo está viendo la situación política e institucional? Que no puede estar desligado de lo sanitario y económico.

-La perspectiva que, a veces, da la distancia y el hecho de que siempre trato, más allá de mi condición de dirigente peronista, de ser objetivo, tengo la suerte de hablar con un conocimiento desde la política, desde lo económico, lo que es el mundo mediático y el de la Justicia. Son cuatro planos que se vinculan muy estrechamente con la situación que hoy vive el país. Está faltando al Gobierno retomar la iniciativa. Le falta al Presidente retomar el liderazgo institucional y poder plantear políticas que realmente generen un marco de confianza, que hoy no existe. El indicador visible es el dólar, que ha llegado a 195 pesos. Toda una señal que debe mover a quienes tienen las mayores responsabilidades, a tomar decisiones que no pasan justamente por el cambio de nombres o de exigirle al Ministro de Economía de manera perentoria soluciones, fijándole plazos. De lo que se trata es de darle un marco en el cual, quien esté al frente de la economía, tenga un contexto en el que se recupere la confianza. El Gobierno está necesitando un replanteo de políticas como para bajar las expectativas que existen y recrear la confianza que evidentemente se ha perdido en los últimos tiempos. A partir de la negociación con los bonistas, que fue un buen punto de partida, hubo un error en la agenda que se vino desarrollando. Se abandonó lo fundamental, que era avanzar en un programa económico y en la renegociación rápida con el Fondo Monetario Internacional, que le hubiera permitido tomar medidas de mediano y largo plazo, en un marco de entendimiento con la oposición. Ese mismo entendimiento que existió en el primer tiempo de la pandemia, debió plantearse inmediatamente, tocando los temas de fondo que hoy interesan a los argentinos. Fundamentalmente, la economía en primer término; la seguridad, segundo; y en tercer término, el problema sanitario.

¿Por qué cree que no hay credibilidad? Porque el Gobierno no tiene un plan económico o porque las políticas económicas son erráticas, o porque Alberto Fernández necesita tomar esa corporación de que es el que manda.

-Él debe retomar el liderazgo institucional que el pueblo le dio en las elecciones del año pasado. Debe haber un ejercicio pleno de ese poder que tiene que estar transmitido, no digo con señales, sino con hechos inequívocos. Fue un error que se haya planteado una agenda a partir de la negociación con los bonistas, poniendo el foco en la cuestión judicial, como fue el del análisis del funcionamiento, composición y/o ampliación de la Corte. El mismo tema de la modificación de la ley de la designación del Procurador General. Esto unido a una política exterior muchas veces errática, que tampoco se compadece con las urgencias que tiene la Argentina en aquello de priorizar lo económico, particularmente con este remanido tema de Venezuela. Son señales, como las que se da con la falta de respeto a la propiedad privada. Primero con el tema de Buyatti, que el Presidente tuvo la sabiduría de poder retirarlo. Este tema de las tomas o de los okupas en distintos lugares del país transmite inseguridad y temor a los mercados. Todo esto hace un combo que repercute sobre la confianza y que su mejor expresión es el valor del dólar, que está indicando la necesidad de que se dé un golpe de timón. Un valor del dólar en términos de la economía de 195 pesos es un valor que no dice nada de la realidad del mercado verdaderamente. Es un dólar sobrevaluado porque verdaderamente estamos con distintos tipos de cambios, distintos dólares y el dólar que realmente interesa al funcionamiento de la economía es el llamado comercial. En el caso del sector productivo, inciden además de tener un valor de 83,50 pesos al día de hoy. En las retenciones muchas veces queda en 50 o 52 pesos.

Entonces, eso no torna competitivo a las actividades que deben generar los dólares con las exportaciones que es lo que necesita el país. Y seguramente, más allá de que el Gobierno quiera o no devaluar por decreto, la realidad va a indicar la necesidad de una corrección del tipo de cambio. Y esa corrección si va acompañada de medidas fuertes, de un Gobierno que retome la iniciativa, seguramente que el Ministro va a tener un marco en el cual pueda dictar esas medidas con posibilidades ciertas de éxito. Seguramente que el dólar que hoy aparece casi llegando a los 200 pesos, no sería muy difícil que baje de manera importante, porque repito, este es un dólar político. No es un dólar que responde a la realidad económica. Es un dólar que está midiendo esta pérdida de confianza, que el Gobierno tiene la obligación de recuperar porque queda mucho tiempo por delante y nosotros, desde el justicialismo, tenemos la preocupación de la realidad diaria de los argentinos y tenemos también la preocupación lógica de cuánto puede incidir una situación de esta naturaleza en el escenario electoral de 2021 y de 2023.

¿Usted observa debilidad en el Gobierno de Alberto Fernández?

-El justicialismo nació hace 75 años, un 17 de octubre de la mano del general Perón, inspirado por Eva Perón, que fue el nervio motor de ese 17 de octubre. Él siempre transmitió gestos de ejercicio pleno del poder. La autoridad política presidencial era acorde a su carácter de General de la Nación. Hay cuestiones en las que no se pueden tener actitudes ambivalentes o erráticas. Creo que el país y el justicialismo necesitan medidas que marquen la presencia y el ejercicio de la autoridad del Presidente de la Nación. Es un gobierno legitimado hace menos de un año. La muestra de poder fue mostrar a todos los gobernadores y a todos los sectores del sindicalismo tras él. Lo que hace falta es que asuma el liderazgo, ya no del partido, sino del país.

¿Cuáles son las medidas o los hechos que ve, que lo llevan al Presidente a mostrarse débil?

-Veo que no está controlando la agenda política, que muchas veces la controla la oposición y más que la oposición, que por ahí aparece desdibujada, la agenda la marcan los medios. Está claro que la figura del ex presidente Macri está bastante devaluada y la oposición aparece diluida. Existe hasta un manejo torpe de la comunicación de parte del Gobierno, como que sobrevalúa la actuación y el rol de la oposición en algunas protestas sociales. De la misma forma que vemos desde el Gobierno de Corrientes una actitud ponderable, firme, como debiera existir en la provincia de Buenos Aires, en las del Sur, pero fundamentalmente en el Gobierno nacional esto no se ve así. Y esto repercute sobre el conjunto de la economía. Aparecen muchas veces funcionarios ligados al Gobierno nacional que son parte de estas actitudes totalmente reprochables, como ser Grabois, algún subsecretario, Donda. No se entiende qué hace un funcionario metido dentro de las tomas. Creo que estos son hechos que preocupan y van mucho más allá de lo puntual que puede ser lo que pasa en el Sur con estos llamados mapuches, que no sé si son tan mapuches.

Usted habló de la economía, de algunas cuestiones judiciales y demás. Hay algunos que hablan de que Alberto tenía un plan, equilibrado, pero tranquilo para este 2020 y fue la pandemia lo que lo terminó sacando de su contexto. Y otros que creen que no tenía absolutamente nada ¿Usted qué cree?
-Él recibió una situación difícil cuando asumió el Gobierno. Frente a esa situación difícil hubo presidentes, como el caso de Menem que se prepararon muchos años (14 en verdad) para ser Gobierno. A Alberto le llegó el Gobierno un poco de golpe. Entonces, desde la integración del equipo de Gobierno, que yo siempre fui crítico y se lo digo a él: el Gobierno de Fernández es de capitalinos. Le falta presencia federal. Le falta envergadura política. Creí que con el tiempo esto se iba a ir normalizando. Cierto es que después surgió la pandemia.

Mucha gente dice que la figura de Cristina, más La Cámpora, no le da margen de maniobra al Presidente.

-Por eso te decía que él debe asumir el liderazgo. Al Presidente le trasmití mi posición, de que no veía con agrado el hecho de que él asumiera la Presidencia del Partido Justicialista. Él es el Presidente de todos los argentinos y tiene que asumir ese liderazgo institucional. Es más, integra un frente, es decir que el frente está por sobre el partido. Y tiene muchas responsabilidades hoy, tantas que me preocupa a mí y a muchos la salud de un hombre que tiene un grado de tensión permanente, como hoy lo tiene el Presidente. Quisiera no estar en los zapatos de él. Creo que trata de ser lo más controlado posible. Muchas veces no lo logra, en algunos tuits que a la noche hace. Y como le pasa no solamente a él, sino a muchos políticos, los tuits terminan jugándole en contra porque durante todo el día cargan las pilas y llega un momento que por ahí dicen cosas que no es en el momento oportuno decirlas.

¿El PJ de Corrientes a qué velocidad va con respecto a las elecciones del año que viene?

-El justicialismo de Corrientes no es una isla. Repercute también la falta de organización del PJ Nacional, que está con mandatos vencidos, prorrogados. Que tiene por delante una fecha de normalización en diciembre de este año, pero que va a ser una normalización medio de superestructura. Es decir, no de legitimación. También, lo que le transmití al Presidente fue la necesidad de que, más allá de quién quede al frente del partido, que a mí criterio debe ser alguien con llegada a él y que permita que esté presente y que administre el PJ, creo que tiene que tener una integración de todos sus miembros que sea legitimada, representativa, plural y que recupere el funcionamiento orgánico, que hace muchos años ha perdido el justicialismo nacional.

En el que el de Córdoba o San Luis siempre hace juegos propios apartado de una estrategia nacional. En definitiva, el PJ Nacional se ha convertido en una confederación de cacicazgos territoriales o provinciales, pero sin un espíritu único, como debiera tener como partido y herramienta electoral que es. El mayor partido de Latinoamérica, como lo es el PJ.

En un año bastante tranquilo desde lo político en la provincia, siguen apareciendo como cabezas visibles de cara al año que viene, el diputado Aragón y el senador Espínola. Es decir, inclusive, días atrás, el propio Aragón dijo que hay un proyecto construyéndose. Si bien fue un tanto esquivo Espínola ayer, tampoco lo huyó al proyecto ¿Cómo es esta especie de sociedad política?

-No veo esa sociedad política y no creo que generen la expectativa necesaria como para poder traccionar con entusiasmo ni siquiera la mayor parte del voto justicialista. Y además, teniendo en cuenta que para ganar hay que formar una opción electoral que sea mucho más amplia, me parece que por ahí hablar de candidaturas es como anticiparse mucho. Hay que hablar de una estrategia antes de definir, analizar el esquema de trabajo, las alianzas y las candidaturas deben surgir con elementos objetivos. Ver el posicionamiento que puedan tener 8 o 10 dirigentes a escala provincial, de los cuales pueda surgir una opción. Pero anticiparnos mucho creo que no ayuda para nada para llegar a buen puerto. Más allá de sus autopostulaciones, tampoco veo que haya expresiones como naturalmente deberían existir y siempre han existido de los sectores que realmente estén impulsando a ellos y no esperando autopostulaciones, que muchas veces ni siquiera parecen la mejor forma de presentarse ante la sociedad.

¿Es necesaria una interna?

-Sin duda es necesaria la interna para definir liderazgo que el PJ debe tenerlo a través de la única forma que es la expresión legitima en las urnas de los afiliados. Me refiero a las internas partidarias. Hoy por hoy, no podemos plantear seriamente un escenario de interna con esta cuestión de la pandemia, todavía sin fecha de fin. No tengo duda de que las elecciones partidarias se van a dar después de las elecciones a Gobernador del año que viene. Porque para que sirvan para algo, para que apunten a unificar al partido, las internas deben ser bien hechas. Con tiempo, garantías, amplitud y no a las apuradas, que sin duda lo que va a generar será un daño mayor al que se busca solucionar.

La vez pasada usted dijo: "No miremos el dedo de Buenos Aires". Ahora dice: "No va haber internas, hasta después de las elecciones" ¿Qué es lo que queda?

-No leíste adecuadamente la declaración Joaquín. Lo que quise decir, y cualquier justicialista con un poco de sentido común sabe, es que en este tiempo tenemos la obligación de articular una estrategia común y consensuada con el poder central, porque va a depender de ese diálogo que tenga el poder central con la dirigencia de Corrientes, para poder arribar a un acuerdo que permita poner en la cancha los candidatos más competitivos, con un grado de apoyo y compromiso del Gobierno nacional que hasta este momento no se ha dado en beneficio de ningún dirigente peronista de Corrientes.
O sea que usted dice que los candidatos van a surgir de acuerdos y no de internas, el año que viene.

-Los candidatos electivos del año 2021 sin duda van a surgir de acuerdos. La cosa es que se hagan los mejores acuerdos posibles con intervención del poder central. Por eso una de las cosas que le pedí al Presidente es que designe un interlocutor calificado, con poder de decisión para analizar y poder acordar un plan de trabajo, que nos permita enfrentar el desafío y el hecho de que vamos a tener enfrente una estructura fuerte, que seguramente va a ser liderada o por Colombi o por Valdés como candidatos a Gobernador. Y cualquiera de los dos fuere, será una estructura poderosa en la que nosotros no nos tenemos que equivocar y que tenemos que tener necesariamente el apoyo del Gobierno nacional.

¿Y Julio Sotelo qué papel cumple en todo esto?

-Julio Sotelo cumplió una etapa dentro de lo que pudo. Es un Interventor administrativo, pero él no tiene llegada ni la posibilidad de bajar una línea, simplemente porque no la tiene. Por más buena voluntad que tenga y que de hecho tiene. Reconozco su disposición, pero necesitamos alguien que responda, que sea los ojos del Presidente y que verdaderamente ponga todo el empeño que deba ponerse, como para poder generar una estrategia que sea acorde. Y que el apoyo que se baje del orden nacional sea eficaz para poder ganar. Si no hacemos bien las cosas y no ponemos un candidato competitivo, de las 27 intendencias que hoy tiene el PJ, nos vamos a quedar con muchas dificultades, con 4 o 5, por el efecto arrastre que puede tener la boleta de Gobernador, sea Ricardo o Valdés, en una elección de esta naturaleza. Y no solamente eso, sino que vamos a volver a perder legisladores, diputados y senadores, como ya perdimos en la última elección, en la que el oficialismo logró tener los 2/3 en ambas cámaras. Quiere decir que el PJ se juega la vida en esta elección de 2021, como para equivocarnos.

Ese interlocutor que dice usted que debe venir del poder central ¿Tiene que ser alguien de allá o un dirigente correntino que organice?

-Sin dudas, tiene que ser alguien muy ligado a Alberto Fernández, con llegada y comunicación diaria. No tiene que ser nadie de Corrientes ni de la región. Es decir, excluyo particularmente a cualquier dirigente de la región o lógicamente de Corrientes. Porque esto es mucho más fácil de lo que parece, es analizar un poco la realidad política del oficialismo, del PJ y ver sobre la mesa los números de los dirigentes con mayor imagen en posibilidad de crecimiento, aquellos a los que nunca votarían los correntinos, la intención de voto al día de hoy, que es de alguna manera relativa. Ese marco de diálogo debe darse con un interlocutor del poder central, que tenga fuerza y peso como para poder avanzar. Y esto viene vinculado al hecho de que el 70 por ciento de los cargos nacionales en Corrientes, no ha sido cubierto. Siguen con funcionarios macristas. Y esto no es solamente en Corrientes, pasa en Misiones y muchas provincias. Y como a su vez Alberto tiene el defecto, o no sé cómo llamarlo, de que quiere acaparar mucho y resolver él, pero sus tiempos por ahí son extensos. Por eso no tiene que sobrecargarse mucho. Y hay una señal clara de que Corrientes no tiene la más mínima presencia en el Gobierno nacional. No tiene ni una sola figura ni en la primera, ni en la segunda, ni en la tercera línea del Gobierno nacional. Esto significa que Corrientes no está todavía en la agenda del Gobierno nacional. La elección en Corrientes, que se va a producir seguramente que en la segunda semana de septiembre del año que viene, va a preceder en un mes a las elecciones nacionales del último domingo de octubre. Y a su vez, va a ser una de las dos provincias que va a votar a Gobernador. De manera tal que no en mucho tiempo, me parece, Buenos Aires va a empezar a mirar de otra manera a Corrientes, porque su propio interés está ligado a un buen resultado electoral en la provincia.

FIRME, PERO ABIERTO AL DIÁLOGO. El ex Diputado nacional admitió la necesidad de acordar con el poder central desde una posición de fuerza. "Si pretenden llevarnos por delante se encontrarán con el horcón del medio", fue el mensaje de un bien plantado que de estas lides sabe y mucho. Para el Gobierno nacional no hay margen para el error. Una mala elección un mes antes de las nacionales será un golpe bajo. Además, Corrientes es una de las dos provincias que vota a Gobernador, lo cual hará que la elección se nacionalice. La posibilidad de que se reedite el 2005 con un Frente de Todos está lejana. El oficialismo local no está dispuesto a ceder los dos senadores nacionales y uno de los diputados. El ex legislador dejó en claro que una cosa es la imposición del dedo; y otra, la búsqueda de acuerdos lógicos y racionales. Días atrás, desautorizó a un diputado nacional que había encarado negociaciones con Tato y con Canteros. Dejó en claro que la política de alianzas debe partir de un previo fortalecimiento del partido. Aunque no se habla un extrapartidario, está en el menú de las opciones.

PARTIDO JUSTICIALISTA RODOLFO MARTINEZ LLANO CORRIENTES ALBERTO FERNANDEZ
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