A esta altura ya me resulta insoportable ver como nos serruchamos la rama en la que estamos sentados. Las autoridades del peronismo correntino nos metieron en la misma guerra fratricida en la que están entrampados los bonaerenses.
La diferencia está en que los que hasta ayer eran un ramillete de parias sin poder y sin unidad, hoy representan a un sector interno del partido justicialista con un padrino poderoso en el distrito más rico del país.
En síntesis, hasta ayer no había pelea en el PJ correntino porque no había adversario; hoy hay uno, y con una caja más grande que la de la calle Salta.
Estas son fotos de la visita de Axel a Corrientes, ninguna es en la sede del Partido Justicialista, como debió ser; una es en la UNNE, la otra en la sede de la CGT.
Axel es el gobernador peronista de la provincia más importante del país. Y también es presidente del partido Justicialista del distrito más grande del país, y sin embargo las autoridades del PJ y los legisladores peronistas decidieron no ir a recibirlo al aeropuerto, no invitarlo a su sede y no hacer un acto para que pudiera hablarle a la militancia peronista correntina.
Un acto que nos diera un rato de alegría, de esperanzas para seguir bancando el mal trago de cada día. Tal vez sea porque ellos no la pasan mal.
¿Cuál es el motivo del desaire? La interna bonaerense.
¿Habrán creído que ese desprecio hacia el peronista con el cargo más importante de la Argentina los hace parecer más kirchneristas?
No conozco a ningún dirigente de la conducción del peronismo correntino que tenga el corazón más kirchnerista que yo, incluso ninguno de ellos es más cristinista que yo; y sin embargo hubiera dado lo que no tengo para poder ir a escuchar a Axel, y supongo que a muchos capitalinos les pasó lo mismo que a mi.
Y eso no me hace dejar de amar a Cristina como el que más, ni tampoco dejar de comprometerme con ella, con mi nombre y mi apellido en cada espacio de debate que se me cruza. Algo que casi ningún dirigente correntino hace.
Lo que hicieron nuestras autoridades ayer fue regalarles el espacio a esos que el año pasado traicionaron al partido y se fueron con Colombi, abierta o subrepticiamente.
Los validaron, les regalaron el escenario, les dieron entidad para que el año que viene sean ellos quienes protagonicen las listas, bendecidos por el candidato a presidente.
Ese ramillete, que hasta ayer se componía de gente dispersa hoy son "el axelismo" correntino. Eso hicieron.
La interna bonaerense se va a resolver, en una PASO o como sea; y con Cristina proscripta no hay nadie que pueda ganarle a Axel en la Provincia de Buenos Aires.
Y cuando gane esa interna va a ser candidato a presidente.
Y los que ayer no lo atendieron por compromiso militante debieron hacerlo por viveza política, y si no, aunque más no sea, por interés personal; porque también va a tener la caja más gorda de todas; y teniendo la candidatura y la caja, el combo se completa con la lapicera.
Lo que hicieron ayer fue meternos a los correntinos en una pelea que no tiene el más mínimo sentido, y que no tiene otro destino que escalar.
Por Gabriel Link