Lo que comenzó como un control rutinario de carnicerías en Paraje Crucecitas en el interior correntino terminó con más de 150 kilos de carne secuestrados.
Cuando los efectivos pidieron la documentación que acreditara el origen de los productos, las explicaciones empezaron a ser no tan claras.
El comerciante exhibió una boleta vieja y, visiblemente nervioso, terminó admitiendo que había realizado una faena por su cuenta tras comprar un animal a un vecino.
Al revisar los freezers, la Policía encontró costillares, espinazos, cogotes y distintos cortes sin sellos bromatológicos ni controles sanitarios.
En total fueron secuestrados 154 kilos de carne que, según el veterinario policial, representaban un riesgo para la salud pública y debían ser destruidos. La Fiscalía Rural ordenó el inicio de actuaciones por una presunta infracción al artículo 206 del Código Penal.