Durante el lunes, alrededor de las 20, policías de la Dirección de Investigación Criminal (DIC) estaban recorriendo la zona céntrica como parte de un patrullaje de rutina. No obstante en el barrio Libertad, más precisamente por España entre San Martín y Bolívar, vieron a una mujer que pedía auxilio desesperada: en sus brazos tenía a un niño, su hijo de 7 años, quien estaba desvanecido y con claros signos de que no podía respirar.
Ante ello, los agentes frenaron las motocicletas que abordaban y ayudaron al pequeño con técnicas de RCP (reanimación cardiopulmonar, que se les enseña al momento de la formación policial). Tras lograr reanimarlo, llevaron en moto al pequeño y a su madre hacia el hospital Pediátrico, en el que finalmente lograron estabilizar al niño.
Luego, la madre indicó que accidentalmente el chico había llevado la pequeña esfera de un collar a la boca, lo que provocó que se atorara y casi muriera, de no ser por la intervención de los brigadistas.
“Inexplicable el momento: en plena vereda, presa de la locura de verlo atorado, aparecieron tres ángeles guardianes que lo atendieron y en segundos estabamos en sus motos camino al Pediátrico. Eran policías de civil de la Brigada de Investigaciones. Reconozco que siempre fui en contra de los ‘polis’ (sic), pensando todo tipo de cosas. Pero miren lo que es la vida, cómo te ubica, hoy ayudaron al ‘gringuito’ y puedo contarlo con los ojos explotando. Solo quiero dar gracias a Dios y a ellos que para mi hoy son los superhéroes”, escribió luego la madre, en su cuenta de Facebook, a modo de agradecimiento por aquellos agentes que lograron que su pequeño viviera.