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La Corte Suprema dejó firme la condena a prisión de uno de los fiscales del caso Ángeles Rawson

El ex fiscal Julio César Castro, que participó de la causa que investigó el femicidio de Ángeles Rawson en 2013, fue condenado a 6 años de prisión por abuso sexual contra su ex pareja.

La Corte Suprema de Justicia dejó firme este viernes la condena de seis años y seis meses de prisión al ex fiscal Julio César Castro por los delitos de abuso sexual con acceso carnal reiterado en dos oportunidades, y lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra su ex pareja en un contexto de violencia de género.

Esa condena ahora quedó firme tras la decisión de la Corte Suprema que desestimó el último recurso interpuesto por la defensa. En junio la Sala II de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional había confirmado la sentencia dictada por un tribunal oral. Ahora Castro tendría que cumplir la pena en prisión.

En mayo pasado Castro fue removido de su cargo por un tribunal de enjuiciamiento. Castro había sido uno de los acusadores en el juicio a Jorge Mangeri por el femicidio de Ángeles Rawson y paradójicamente director de la Ufisex, la unidad fiscal especial para investigar delitos sexuales y trata de personas con fines de explotación sexual.

A fines de 2019, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°8 de la Capital Federal, integrado por los jueces Alfredo Sañudo, Fernando Larraín y Fátima Ruíz López, condenó a seis años y seis meses de prisión al fiscal Castro por los delitos de abuso sexual con acceso carnal reiterado en dos oportunidades y lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra una mujer en un contexto de violencia de género reiterado en dos oportunidades, en perjuicio de su ex pareja.

El fallo fue en línea con lo postulado por la fiscal María Luz Castany, quien en su alegato había requerido idéntica condena.

El caso

Castro fue denunciado en 2017 por su ex pareja por una serie de episodios violentos que comenzaron en octubre de 2016, cuando abusó sexualmente de ella, y continuaron en noviembre de ese año, cuando le provocó lesiones. Al año siguiente, en enero, tuvo lugar un segundo hecho de abuso sexual, y una lesión en un brazo en marzo de ese año, momento en que la víctima tomó la decisión de efectuar la denuncia ante la justicia.

La fiscalía en su momento hizo un pormenorizado detalle del contexto de violencia de género en que se habrían desarrollado los hechos, marcó la profunda “asimetría” entre víctima y victimario.

En esa línea, repasó que el acusado tiene 25 años más que la víctima, que cuando iniciaron la relación ésta era una joven abogada que recién comenzaba su carrera profesional, mientras que Castro era un reconocido fiscal, con 35 años de trayectoria, titular de la Unidad Fiscal especializada en delitos sexuales (UFISEX) y que se encontraba concursando para un cargo de juez en los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal.

“Castro gozaba de reconocimiento en el ámbito judicial, era una persona influyente, con contactos; o al menos esa era la impresión que quería causar en la víctima, quien lo admiraba y respetaba profundamente”, indicó.

A la hora de graficar la dinámica de violencia que enmarcó la relación en la época en que se suscitaron los hechos, la Fiscalía hizo un análisis de la gran cantidad de comunicaciones entre ambos a través de la aplicación WhatsApp, mensajes que, entre otros aspectos, dan cuenta del “maltrato psicológico”, violencia verbal, insultos y menosprecio en su autoestima que le dispensaba Castro a su ex pareja, para luego justificar tal accionar en conductas previas de la víctima.

Castro le imponía un determinado modo de conducirse –por ejemplo, a nivel vestimenta-, el lugar de “inferioridad” en que ubicaba a la víctima en particular y a las mujeres en general, los reproches que le efectuaba respecto a las personas con que ella se relacionaba, la manifestación de rasgos de celopatía por parte del acusado ante situaciones de diversas índole, como por ejemplo cuando la víctima expresaba alguna circunstancia de crecimiento laboral en la cual él no había intervenido o cuando la mujer se vinculaba con gente reconocida del ámbito de la Justicia.

Asimismo, en dos ocasiones, luego que la víctima pusiera fin a la relación, las comunicaciones ponen en evidencia una reacción de victimización de Castro, quien realiza promesas de cambio y hasta la proposición de matrimonio.

La Corte, con la firma de los ministros Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Carlos Rosenkrantz rechazó la queja, con lo que la condena quedó firme.

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