Ni un detenido y un juicio suspendido desde hace un año. El lustro transcurrido entre el 21 de septiembre de 2012 -cuando Inés Valenzuela denunció en la Comisaría de Empedrado que dos de sus hijos, de 10 y 14 años, fueron violados por su padre, tíos y primos- y la fecha de hoy, sólo dejó incertidumbres. De más de 25 acusados sólo 4 fueron procesados pero se encuentran en libertad debido a que la ley prevé un máximo de dos años de arresto para la persona encausada que aún no es enjuiciada. Fuentes judiciales confirmaron a NORTE de Corrientes que el juicio a realizarse en el Tribunal Oral Penal Nº 1 fue suspendido en octubre de 2015 y desde ese momento aún no se pudo dar inicio al debate. En estos días nomás va a ser, aseguró uno de los informantes consultados. Los acusados son Luis Gilberto Medina (padre de los menores), Manuel Sotelo y Walter Medina (primos de las víctimas), procesados por abuso sexual con acceso carnal calificado por la pluralidad de autores en perjuicio de M.E.M. El cuarto acusado es Cristian Giménez Medina (también primo), procesado por abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de D.L.M. Un quinto acusado, Víctor Franco, sindicado como violador de D.L.M., fue declarado inimputable debido a que el delito que se le endilga habría ocurrido cuando era aún un adolescente. Todos ellos recuperaron la libertad mediante el pago de una caución y por el lapso que pasó desde su detención sin que la Justicia se expida respecto de la acusación en su contra. Uno de ellos pagó 50.000 pesos para poder estar bajo fianza, precisó una de las fuentes. La investigación judicial, a cargo de la jueza de Instrucción de Saladas María del Carmen Mareco, y el fiscal Osvaldo Ojeda, no pudo acreditar la existencia de los delitos conexos a los abusos sexuales de M.E.M., hoy de 18 años. El menor declaró en cámara Gesell que fue violado por su progenitor y dos primos durante un ritual de tipo Kimbanda, en el que participaban otros familiares y personalidades del pueblo. La causa llegó a tener entre sus detenidos a funcionarios municipales y a un ex comisario, todos ellos resultaron absueltos por insuficiencia probatoria. Se les endilgó el delito de asociación ilícita, y luego, con las mismas pruebas, encubrimiento agravado. La causa comenzó con la denuncia de la progenitora de los menores junto con su suegra Norma Suárez en la seccional de Empedrado. En la acusación indicaba que su pareja y padre de los niños, Luis Medina, había abusado de ambos y que dos sobrinos suyos también los ultrajaron. Con el correr de la investigación, el número de imputados fue acrecentándose debido a que en el relato que hicieron los menores (especialmente el de 10 años) manifestaban que al menos uno de los abusos tuvo lugar durante una especie de rito o ceremonia esotérica. En estos rituales habrían participado varios adeptos que observaban cómo se cometían los sometimientos. El último abuso habría ocurrido en enero de 2010 en perjuicio del más chico de los hermanos, pero no en un contexto de ritual. En el relato, la víctima declaró que fue ultrajado en un altar rodeado de velas encendidas de colores negro, rojo y verde. Además mencionó la presencia de un hombre en un ataúd, el asesinato de un bebé recién nacido a modo de sacrificio y orgías entre los participantes.