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De la última patada a la sangre en su zapatilla: Máximo Thomsen es el más complicado de los rugbiers

Aunque fue imputado por los mismos delitos que el resto de los rugbiers, podría recibir una pena más alta. La única prueba a la que se aferra la defensa para evitar ese escenario.

Máximo Thomsen es el más complicado de los acusados en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, que comenzó el 2 de enero de 2023. Es que la Justicia tiene elementos probatorios de que fue él quien dio un de las patadas que le provocaron la muerte al joven que fue asesinado a golpes el 18 de enero de 2020, a la salida de un boliche de Villa Gesell.

Una de las principales pruebas que incriminan a Thomsen tiene que ver con la sangre que fue hallada en su zapatilla y que, por las pruebas de ADN, se sabe que es de Fernando. Ese calzado fue secuestrado en la casa que los rugbiers habían alquilado en la costa.

Desde un principio, esas zapatillas fueron atribuidas a Thomsen: los videos de la pelea captados por los celulares de los testigos muestran al exjugador del Club Atlético San Isidro (CASI) y del Arsenal de Zárate con unas similares.

Más tarde, los resultados del Laboratorio Scopométrico de la Policía Federal no dejaron dudas. Tras analizar la suela del calzado y la marca del pie en la plantilla, confirmaron que esa zapatilla coincidía con el pie de Thomsen.

Eso no es todo: un audio de WhatsApp entre amigos en común de los rugbiers dejan expuesta la actuación de Thomsen en el crimen. “Le pegó no sé cuántas patadas en la cabeza y la última lo mató”, se escucha decir a un joven agendado en el grupo como Juani Neme.
Leé también: El remero acusado por los rugbiers demandó a la Justicia bonaerense por 10 millones de pesos

Y contextualizó: “Estaban en Le Brique y un chabón se le hizo el lindo a uno ahí, no sé si el que murió pero uno de ese grupo, no sé. Se le hizo el lindo a Chano Pertossi, no sé si lo conocés. Se pelearon ahí, los sacaron del boliche y los sacaron a los pibes. Como estaba Gendarmería ahí no hicieron nada. Cuando se fue Gendarmería, se empezaron a cagar a palos de nuevo y me dijeron que Enzo (Comelli) lo tiró al piso al chabón y Machu (Thomsen) le pegó no sé cuántas patadas en la cabeza y la última lo mató”.

“Un policía lo enganchó a Machu cuando se estaban cagando a palos ahí, y Machu salió corriendo, entró a la casa y supuestamente lo ficharon no sé si ese policía o por las cámaras, porque está lleno de cámaras ahí en el centro”, completó.

Ambas conversaciones fueron exhibidas durante el debate oral y son consideradas como una de las pruebas que lo señalan en la escena del crimen.

Al igual que el resto de los detenidos, Thomsen se negó a someterse a las pericias psicológicas y psiquiátricas solicitadas por la querella y la fiscalía. “No me siento cómodo ni seguro en hacer una evaluación por el hecho de que ya violaron muchas cosas privadas mías y no quiero que vuelva a pasar”, justificó.

La única prueba a la que se aferra Máximo Thomsen

A pesar de que Máximo Thomsen es el más complicado de los detenidos, todos fueron imputados de la misma manera, como coautores del delito de “homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”, además de “lesiones leves”, debido a las heridas sufridas por los amigos de Fernando que también fueron atacados esa madrugada.

Para no recibir una pena más alta que el resto de sus amigos, Thomsen se aferra a una única prueba. Se trata de la declaración testimonial de Diego Duarte, traumatólogo del Cuerpo Médico de la Policía Científica de Pinamar, quien participó en la autopsia de Báez Sosa.

El documento al que accedió TN fue entregado el 28 de febrero de 2020 y brinda detalles de la autopsia. Duarte especificó allí que el shock neurogénico que produjo el paro cardiorrespiratorio que originó el deceso fue producto de los golpes que Fernando Báez Sosa recibió en su cabeza.

El hecho que busca remarcar la defensa de los ocho acusados -especialmente en el caso de Thomsen- es que Duarte asegura que no puede “determinar cuál de todos los golpes y lesiones que describí en dicha zona fue el que le ocasionó el deceso”. “Todo el cuadro que presentaba culminó en el fallecimiento”, destacó el especialista forense. Lo mismo declaró durante el debate.

Crimen de Fernando Báez Sosa: los otros siete acusados

Además de Máximo Thomsen, hay otros siete acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa: Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz.

Según la fiscal Verónica Zamboni, que fue quien elevó la causa a juicio, los procesados “acordaron darle muerte” a Báez Sosa y para ello, “previamente, distribuyeron funcionalmente sus roles”.

“Aprovechándose del estado de indefensión de la víctima, le propinaron varias patadas en su rostro y cabeza. Las mismas produjeron lesiones corporales internas y externas, y provocaron el deceso del residente en el barrio porteño de Recoleta en forma casi inmediata al causarle un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo grave de cráneo. Luego de su cometido, se dieron a la fuga del lugar, pretendiendo lograr su impunidad”, concluyó.

JUICIO POR EL CRIMEN DE FERNANDO
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