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Opinión del Lector

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La nueva fórmula de movilidad mejora los haberes de los jubilados

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Santiago Fraschina

Santiago Fraschina

Cómo está compuesta la nueva fórmula jubilatoria. ¿Por qué no se incluyó la variable inflación? ¿Qué pasará con los aumentos a jubilados en el 2021?


Partiendo de un 2020 atípico, con una de las crisis económicas más profundas de la historia mundial, se estima que la recaudación aumentará en 2021 y lo hará por encima de la inflación. La nueva fórmula asegura entonces que, incluso en el corto y mediano plazo, las jubilaciones aumenten por encima de la inflación.

El Poder Ejecutivo envió al Congreso una nueva fórmula de movilidad jubilatoria para que se debata en la Comisión Bicameral. Ante esta noticia se encendieron las polémicas sobre si se trata de una fórmula buena para los jubilados y las jubiladas o si se trata de una fórmula de ajuste.



La nueva fórmula propuesta establece un incremento de los haberes explicado principalmente por dos variables: un 50% del aumento se define por la variación de los salarios en base al RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) y el otro 50% depende de la variación de la recaudación tributaria de ANSES (IVA, Débitos y Créditos, Cigarrillos, entre otros impuestos). A su vez, para generar mayor transparencia sobre la forma del cálculo, se prevé incluir una cláusula de Legislación Constante, que limita el impacto que tendría una eventual reforma tributaria sobre el porcentaje de aumento que arroje la fórmula.

De esta forma, la mitad de la nueva fórmula vincula los haberes de los pasivos (jubilados y jubiladas) con los salarios de los activos (trabajadores), lo cual garantiza que los haberes aumenten en consonancia con las mejoras salariales. La otra mitad de la fórmula vincula la evolución de los haberes con la variación de la recaudación tributaria del Organismo. Este componente permite hacer partícipes a los jubilados y jubiladas del crecimiento económico, ya que la evolución de dichos impuestos refleja el devenir del consumo y de la actividad económica en general.

Entonces, lo que se tiene es una fórmula que participa a las jubiladas y los jubilados de las mejoras de la economía general y a su vez estimula los ciclos de crecimiento. Cuando la economía crece, crece el empleo, la recaudación y actividad, y la fórmula otorga mejores aumentos, estimulando el consumo y una nueva fase de mejora en la actividad doméstica.

Por su parte, es relevante considerar que la nueva fórmula toma como base aquella que se creó en 2008 (bajo la Ley 26.417) y que funcionó en el período 2009-2017. Dicha fórmula, que se regía por las mismas variables que la fórmula que se prevé presentar ante la Comisión Bicameral, otorgó 18 aumentos semestrales entre 2009 y 2017 y permitió que en 6 de esos 9 años todas las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones atadas a la movilidad le ganaran a la inflación de cada año. La efectividad la fórmula creada en 2008 para mejorar los haberes jubilatorios está probada: desde su primera aplicación en marzo de 2009 hasta su suspensión en 2017 las jubilaciones aumentaron un 25,8% descontando la inflación del período.

Sin embargo, a fines de 2017, el gobierno de Cambiemos decidió reemplazar esta fórmula de movilidad por una que consideraba en un 70% la evolución de la inflación, con un rezago de tres trimestres, y en un 30% la evolución de los salarios formales. Los resultados de su aplicación son conocidos: las jubilaciones perdieron frente a la inflación en los dos años en que aplicó, 2018 y 2019, totalizando una caída del 19,5% en términos reales.

Sin embargo, desde la oposición ya se comenzó a mostrar el rechazo de la nueva fórmula de movilidad. Una de las principales críticas de la oposición a la nueva fórmula es que no incluye la variación del índice de precios de forma directa. Respecto de esto, vale realizar algunos comentarios.

¿Por qué no se incluyó la variable inflación en la nueva fórmula jubilatoria?

En primer lugar, incluir la variación del IPC dentro de la fórmula de movilidad lo único que genera es mantener estable el poder adquisitivo de los haberes e imposibilita la mejora del poder de compra de las jubilaciones de manera sostenida. De hecho, la fórmula que aplicó el gobierno de Cambiemos redujo los haberes pese a estar compuesta en un 70% por la variación del IPC. Además, debido al rezago que tenía dicha fórmula, los haberes se actualizaban en función de una inflación pasada que se aceleraba, por lo cual, corrían atrás de una inflación cada vez más alta y los jubilados y las jubiladas perdían sistemáticamente capacidad de compra.

En segundo lugar, es necesario analizar el contexto macroeconómico vigente y el proyectado. Partiendo de un 2020 atípico, con una de las crisis económicas más profundas de la historia mundial, se estima que la recaudación aumentará en 2021 y lo hará por encima de la inflación, dado que partimos de niveles de actividad muy bajos producto de la pandemia. La nueva fórmula asegura entonces que, incluso en el corto y mediano plazo, las jubilaciones aumenten por encima de la inflación.

Las proyecciones indican que en el 2021 las jubilaciones, pensiones y demás asignaciones atadas a la movilidad aumentarán por encima de la inflación estimada y lo harán más de 1 p.p. por encima de la movilidad que se aplicaría según la fórmula de Cambiemos.

Finalmente, la nueva fórmula de movilidad presentada, al depender de la evolución de los recursos de ANSES (aportes y contribuciones y recaudación tributaria), refuerza la sustentabilidad del sistema previsional, ya que las erogaciones acompañarán al ciclo económico.

Dado que se espera un repunte de la actividad para los años venideros, la nueva fórmula permitirá una mejora sostenida de los haberes jubilatorios y de las asignaciones familiares, de la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo y de todas las prestaciones de la Seguridad Social que se rigen según dicha movilidad. De esta manera, se espera que la nueva movilidad sea parte del motor económico que impulse el consumo y consolide la reactivación de la economía argentina, la cual depende en un 70% del consumo privado y su mercado interno.

(*) Secretario General de la ANSES.

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