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Opinión del Lector

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Juegan con cosas que no tienen repuesto

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María Bielli

María Bielli

La ministra de Educación de la Ciudad volvió a atacar a quienes sostienen la educación y a quienes es su deber coordinar y conducir. Soledad Acuña dijo que los Institutos de Formación Docente son “la raíz del problema de la sobreideologización en la formación docente”. Opinó que el perfil de quienes eligen la formación docente son personas que “quieren militar en vez de dar clases”. Quizás, a lo que la ministra se refiere de forma tan peyorativa no es otra cosa que la predisposición de quienes eligen acompañar el aprendizaje de las nuevas generaciones a ser agentes comprometidos con la transformación social y con una mirada crítica.

Soledad Acuña se refirió también a la necesidad de que la formación docente no dependa del “poder político de turno” porque esto lo ata a cuestiones de “política partidaria”, lo que resulta bastante contradictorio ya que hace trece años que su fuerza política gobierna en la Ciudad de Buenos Aires. Y, sin embargo, los institutos continuaron desarrollando una política educativa que justamente no responde al poder de turno, sino que mantienen una línea político pedagógica y por ello los busca centralizar. Decide que es mejor crear una universidad, con rector interventor, puesto por ella misma, lo cual seguramente garantizará la suficiente neutralidad en la formación docente.


Tenemos en sus declaraciones varios problemas superpuestos: El primer problema que encontramos es que la ministra no tiene ningún reparo en deslegitimar de manera sistemática la tarea de quienes sostienen el sistema educativo que ella tiene a cargo. Frente a las dificultades de construcción de autoridad actuales, la ministra desautoriza. Por otro lado, cuando evoca de manera provocativa la denuncia al “adoctrinamiento” en las escuelas, y hace referencia a la puerta cerrada del aula, a la dificultad de que las “familias denuncien” intenta romper con un punto nodal del sostenimiento del sistema, que es la confianza entre la escuela y las familias. Va contra la base y piedra angular del sistema. Por último, Soledad Acuña no le habla a la comunidad educativa, sino a su base electoral. Una ministra que eligió desde hace muchos años no hablar –mucho menos escuchar– aquello que los docentes, estudiantes y familias, tiene para decir, proponer y construir.

No es la primera vez que el sector más conservador acusa a la docencia de adoctrinamiento. También lo hace el grupo de lobby reaccionario “Con mis hijos no te metas”, mientras intentan bloquear permanentemente que se garantice el acceso y el cumplimiento de la Ley de Educación Sexual Integral.

La etapa actual requiere fortalecer aquello que la ministra se empecina en romper. Mientras tanto, seguiremos construyendo y proyectando un programa de política educativa para la Ciudad que apueste por recrear la autoridad docente en la generación de futuros sociales más justos.

* Legisladora del FdT. Ex rectora del ISFD “Dora Acosta”.

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