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Opinión del Lector

Cuando ya no queda nada ¿Qué te sostiene?

Tona Galvaliz

Por Tona Galvaliz

“La espiritualidad: refugio en tiempos difíciles”

Confieso que muchas veces me pregunté qué sostiene realmente al ser humano cuando la vida arrasa con todo.

¿Qué mantiene de pie a una persona cuando recibe un diagnóstico inesperado? cuando pierde a alguien que ama, cuando el dinero no alcanza, cuando un proyecto se derrumba, cuando la incertidumbre se vuelve una visitante permanente, cuando simplemente ya no encuentra respuestas.

Vivimos en una cultura que nos enseñó a confiar en el control: planificar, prever, asegurar, evitar riesgos, creemos que, si hacemos todo “bien”, el dolor no tocará nuestra puerta, pero la vida, tarde o temprano, nos demuestra que hay territorios, escenarios, circunstancias, donde el control humano simplemente no existe, y allí aparece una pregunta profundamente espiritual: cuando ya no podemos controlar nada ¿en qué decidimos creer?

Algunas personas encuentran refugio en Dios, otras en su fe religiosa, otras en el universo, en la energía divina, en la oración, en la vida misma, en el amor de sus afectos, y algunas descubren, quizás por primera vez, una fuerza interior que desconocían.

Víktor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración nazis, observó en uno de los escenarios más crueles de la humanidad que quienes lograban encontrar un sentido, una razón para seguir viviendo, tenían mayores posibilidades de resistir psicológicamente al horror.

Desde esa experiencia creó la logoterapia, basada en una idea profundamente transformadora: el ser humano puede soportar casi cualquier circunstancia si encuentra un para qué.

Y confieso que esta mirada no solo me conmueve profundamente desde lo humano, sino que también forma parte de mi propia formación profesional como counselor y consultora psicológica humanista espiritual, la logoterapia es uno de los enfoques y pilar que utilizo al acompañar a personas, dolientes, confundidas, enfermas, o simplemente personas que desean re encontrarse, trascenderse, superarse o ir por mas, pidiendo una consulta terapéutica conmigo.

Muchas veces, cuando alguien llega devastado por una pérdida, por una enfermedad, por una ruptura o por una crisis existencial, la pregunta no siempre pasa por eliminar de inmediato el dolor -porque eso muchas veces no es posible- sino por descubrir qué sentido puede emerger incluso en medio de aquello que duele.

Frankl comprendió que incluso cuando nos quitan todo: libertad, bienes materiales, vínculos e incluso dignidad, existe una libertad que nadie puede arrebatarnos: la de elegir la actitud con la que enfrentamos lo que vivimos.

Y esa elección muchas veces está profundamente ligada a la fe; en la naturaleza existe una enseñanza maravillosa que muchas veces olvidamos cuando la desesperación nos gana.

Un buen ejemplo: La planta de bambú pasa años “aparentemente sin crecer”, durante mucho tiempo quien la siembra solo ve tierra, la riega, la cuida, espera y nada parece suceder, pasa un año, dos años, tres años, cinco años y nada visible, solo se ve la tierra.

Lógicamente cualquiera podría pensar que esa semilla murió o que todo esfuerzo fue inútil, pero debajo de la tierra ocurre algo extraordinario: está desarrollando raíces profundas y fuertes para poder sostener lo que vendrá después; y cuando finalmente emerge, en apenas semanas puede crecer varios metros a una velocidad sorprendente.

¿Cuántas personas hoy sienten que su vida está detenida? ¿Cuántos creen que sus esfuerzos no sirven? ¿Cuántos están cansados de esperar respuestas, sanación, trabajo, amor, estabilidad o una nueva oportunidad?

Permíteme decirte en primera persona querido lector, tal vez estás palabras resuenen en tu corazón y sean para vos: Tal vez tu vida no esté estancada, tal vez estés echando raíces, tal vez aquello que hoy interpretás como demora sea preparación, tal vez el silencio de hoy esté construyendo la fuerza que necesitarás mañana, y quizás la fe consista precisamente en eso: seguir regando una tierra donde todavía no veas resultados.

Quiero que sepas que la fe no evita el dolor, no evita las lágrimas, no evita la incertidumbre, no evita la muerte ni las despedidas, pero sí puede convertir el sufrimiento en transformación, puede enseñarnos a esperar cuando todo parece perdido, a confiar cuando no entendemos, a seguir caminando cuando el panorama es incierto.

Tal vez la fe sea: seguir sembrando, aunque todavía no veamos frutos, seguir amando, aunque hayamos sido heridos, seguir viviendo, aunque algo adentro se haya roto, y quizás la verdadera pregunta no sea si creemos en algo. Como enseñó Viktor Frankl, incluso en el sufrimiento puede existir sentido, y quizás la vida no siempre nos pregunta si queremos atravesar ciertas pruebas, pero sí nos pregunta (especialmente cuando la vida nos enfrenta a lo inesperado): ¿qué sostiene nuestra alma para no rendirnos? ¿quién decidimos ser mientras las atravesamos?

Te mando un beso inmenso TG.

IG Tona Galvaliz

FB/LinkedIn María Antonia Galvaliz

Counselor-Logoterapia-Biodecodificación- Coaching Ontológico y Sistémico- Speaker- PNL- Coaching WingWave- Escritora Columnista- Desarrollo Humano personal.

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