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Opinión del Lector

Cuando la vida cambia de rumbo: cómo pararnos frente a los hechos fácticos

Tona Galvaliz

Por Tona Galvaliz

“No todo lo que nos pasa es bueno, pero con el tiempo algunas experiencias pueden transformarse en comprensión, fortaleza o mayor conciencia.”

Hay momentos en los que la vida no avisa, simplemente sucede: Un diagnóstico, una pérdida, un conflicto familiar, una ruptura, un problema económico, una crisis existencial, una decisión ajena que nos afecta; son los llamados hechos “fácticos”: aquello que ocurre más allá de nuestra voluntad, de nuestros planes y de nuestras expectativas.

No siempre podemos cambiar lo que pasa, pero sí, podemos trabajar y mucho en cómo lo atravesamos. ¿Cómo?:

Aceptar la realidad: un acto de madurez emocional. Aceptar no es resignarse ni justificar lo injusto, aceptar es dejar de gastar energía peleando con lo inevitable para empezar a cuidarnos por dentro. Cuando negamos lo que sucede, el dolor se prolonga, cuando aceptamos, aunque duela, algo interno se acomoda, aparece más calma, más lucidez, más posibilidad de respuesta.

Herramientas que ayudan a atravesar lo que duele

Ponerle nombre a lo que sentimos. No es lo mismo decir “estoy mal” que reconocer tristeza, enojo, miedo o frustración; nombrar ordena y alivia, llorar descomprime.

Hablar con otros. El dolor compartido pesa menos, no se trata de recibir consejos, sino de no quedar solos con lo que nos pasa.

Volver al presente. El hecho es uno, pero la mente suele amplificarlo: recuerda errores pasados o anticipa escenarios catastróficos; volver al aquí y ahora baja la ansiedad.

Preguntarnos qué sí depende de nosotros. Tal vez no podamos cambiar la situación, pero sí nuestra actitud, nuestros límites, nuestras decisiones pequeñas de cada día.

Buscar sentido, no explicaciones forzadas. No todo tiene un “por qué” claro, a veces el sentido aparece después, cuando miramos hacia atrás y vemos cuánto crecimos.

Pedir ayuda profesional cuando hace falta, no es señal de fragilidad, sino de conciencia y responsabilidad emocional.

Lo que no colabora de caras a lo que nos acontece qué no lo hemos elegido (aunque en ocasiones parezca que sí):

Negar lo que ocurre.

Hacernos los fuertes a cualquier precio.

Minimizar lo que sentimos comparándonos con otros.

Culparnos por estar mal.

Tomar decisiones importantes en pleno desborde emocional.

Exigirnos respuestas rápidas cuando el alma necesita tiempo.

Una idea para llevarnos: “No somos lo que nos pasa, somos lo que hacemos con lo que nos pasa”

Los hechos fácticos que nos irrumpen no definen nuestra identidad, pero sí pueden transformarnos; porque hay acontecimientos que no solo nos pasan, sino que tocan nuestra identidad, hechos que nos interpelan, nos cuestionan y nos empujan a reconfigurarnos, a reordenar la identidad junto a las certezas y el relato que teníamos sobre quiénes nos contamos que somos; porque la identidad no es algo fijo, es un proceso vivo.

A veces los hechos faticos no nos vuelven más duros, sino más humanos, más empáticos, más conscientes de lo esencial.

Ahondando en la pregunta ¿qué es la identidad? La identidad es la idea que una persona tiene de quién es, incluye cómo se ve a sí misma, cómo se nombra, qué valores la sostienen, qué historia se cuenta y qué lugar siente que ocupa en el mundo. La identidad se va construyendo y reconfigurando a lo largo de la vida, en un diálogo con: la historia personal, los vínculos, las experiencias vividas, y también con las crisis.

Por eso y para ir cerrando la nota, cuando la vida se presenta con hechos fuertes, la identidad puede verse afectada, cuestionada o transformada, sin que eso signifique perderla, sino muchas veces rearmarla desde un lugar más consciente y auténtico.

Tal vez la pregunta no sea: ¿Por qué me pasó esto? sino: ¿Cómo elijo caminar este momento de mi vida? Porque aun en medio de lo que no elegimos, siempre hay algo que sí podemos elegir: la manera de estar, de cuidarnos y de seguir adelante.

El desafío no es encontrar algo bueno en lo que duele, sino permitir que eso que duele no nos endurezca ni nos cierre a la vida.

“El aprendizaje no siempre viene con el golpe, sino después, cuando la herida empieza a cerrar.”

Te mando un beso inmenso TG.

IG Tona Galvaliz

FB/LinkedIn. María Antonia Galvaliz

Counselor-Logoterapia-Biodecodificación- Coaching Ontológico y Sistémico- Speaker- PNL- Coaching WingWave- Escritora Columnista- Desarrollo Humano personal.

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