Las desventuras de Manuel Adorni corren por dos carriles paralelos, por un lado el impacto político que su figura está causando en el Gobierno y por el otro su devenir en la Justicia.
Para el primero los hermanos Milei ya dieron sobradas cuentas de que están dispuestos a soportar lo que tenga que ser con tal de no dar el brazo a torcer y echar a su hombre de confianza.
En el otro, las aguas bajan turbias y nada indica que Manuel Adorni pueda salir bien parado de las acusaciones del fiscal Gerardo Pollicita.
En A24, Nicolás Wiñazki -quien viene siguiendo detalladamente la trama de corrupción que envuelve al Jefe de Gabinete- contó cuáles fueron los intentos de conciliación que se intentaron desde el oficialismo y no llegaron a buen puerto.