No es de ahora, está desde el comienzo de la campaña de La Libertad Avanza, azuzado por sus jóvenes seguidores libertarios que hicieron y deshicieron lo que quisieron en las redes sociales.
Javier Milei tiene una obsesión con su imagen, como lo describió Ernesto Tenembaum, y no acepta su apariencia tal cual es.
Lo que es grave para cualquier joven con problemas de autoestima es aun más grave si se trata del presidente de la nación, ya que muestra un desequilibrio emocional importante.