Alguno podrá decir que ese momento que imagina Sebastián Lacunza ya llegó, que el Gobierno anda lo suficientemente mal como para saber cómo reacciona Javier Milei ante la adversidad.
Pero Lacunza apunta a un tono social más marcado, que es el que se forma cuando la sociedad le ha quitado su apoyo y los medios hegemónicos ya miran para otro lado.
Es cierto que hasta el momento el gobierno libertario gozó de la cobertura mediática y del respaldo de los grandes grupos económicos, pero esa alianza es débil.
La duda que surge es cuál será la respuesta anímica del Presidente, a quien no se le ve una gran estabilidad emocional.