Parece un remedo de la pelea entre Donald Trump y Elon Musk, en versión criolla. Alejandro Fantino -que no da un paso sin el beneplácito del triángulo de hierro- atacó con su estilo campechano a Marcos Galperín.
Galperín no es un empresario más, es la cabeza de una multinacional de origen argentino y uno de los defensores de Javier Milei cuando irrumpió en la política.
Pero algo se rompió, porque es impensado que Fantino le dispare a quemarropa, con nombre y apellido, a uno de los principales laderos del presidente libertario.