No se puede saber por qué la locutora ingresó con tanta mala vibra al estudio ni por qué tomó con fuerza el micrófono antes de hablar, pero lo que quedó ante la vista de todos es que tenía una calentura que volaba.
Tan visible era, que uno de los periodistas de la mesa le pidió explicaciones y obtuvo como respuesta una contestación pasiva-agresiva que la expuso aun más.
Como para que no queden dudas del clima que había en el momento del informativo.