Así como a los jugadores argentinos siempre se les ha destacado la competitividad y la capacidad estratégica, a los brasileños lo que se les valora es la técnica depurada y la inventiva.
Si hay un representante de esa forma de jugar, ese es Ronaldinho, un embajador del 'jogo bonito' a lo largo del mundo.
Para mostrar su vigencia y que el talento sigue intacto hizo de las suyas en un futvoley de alto nivel.