Pitu Salvatierra sabe de lo que habla. Lo ve a diario desde su lugar de militante social y ahora contó que la situación en algunos pueblos del norte de la Provincia es que ya hay pibes que van a comprar nafta para jalarla con el fin de sacarse el hambre y evadirse de la realidad.
Desde el piso sumaron el dato de que en Tucumán cada vez más gente recurre a los comedores populares para no morir de hambre, mientras los libertarios continúan asegurando que bajaron estrepitosamente la pobreza.
Y Marcela Feudale sumó también a otra gran ciudad del país, como es Rosario, en la que el hambre y la pobreza no paran de crecer, no hace falta ser muy inteligente para imaginarse lo que sucede en el interior del interior del país.