La apertura de la importación de indumentaria defendida con uñas y dientes por los funcionarios del Gobierno encuentra su resistencia en quienes trabajan en el sector.
Ya sea desde un puesto en Flores o en La Salada como Marixa Balli o en locales exclusivos como los que tiene Paz Cornú, se escuchan voces disconformes con la medida.
En diálogo con Débora Pláger, la diseñadora presentó un panorama imposible para seguir intentando sobrevivir en un contexto desfavorable y apuntó contra el modelo del Gobierno.