A pesar de la derrota parlamentaria y que hasta los periodistas amigos dejaron en claro que la sesión fue perfectamente válida, Patricia Bullrich sigue con su arremetida contra la vicepresidenta de la Nación y considera de que debería haberse opuesto a que los senadores hicieran su trabajo.
Este jueves se habían cruzado fuerte acusándose mutuamente de cosas graves pero al parecer todavía no fue suficiente. Pero la extraño del caso es que Bullrich considera que una sesión del Senado puede ser tomado como un golpe institucional, pero pedirle a la vice que de un paso al costado le parece algo totalmente democrático.
Obviamente Majul jugó el papel del que dice las cosas que una ministra no puede decir a viva voz, pero dejando en claro que es lo que ambos están pidiendo.