Pese a las exigencias de sus compromisos profesionales y las extensas jornadas de grabación, Simone Ashley mantiene como una prioridad el cuidado de su estado físico.
La actriz de Bridgerton y El diablo viste a la Moda 2 sigue una rutina constante en Alo Studios, donde alterna sesiones de pilates con trabajos de fuerza y ejercicios de acondicionamiento para mantenerse en forma.
CÓMO FUE LA IMPACTANTE TRANSFORMACIÓN DE SIMONE ASHLEY
Para mantenerse en forma, Simone Ashley suele alternar sus entrenamientos con distintos especialistas, entre ellos Sarah Digiovanni y Laura Quinn. Sobre esta última, la actriz destacó en una entrevista con Vogue UK que transformó por completo su manera de ejercitarse, permitiéndole llevar su rendimiento físico a niveles más exigentes.
La protagonista de Bridgerton también explicó que el ejercicio tiene un impacto directo en su bienestar emocional. "Cuando tengo una alfombra roja o muchas entrevistas, cuanto más entreno, menos deprimida me siento y, en general, soy más feliz", señaló. Además, aseguró que la actividad física la ayuda a sentirse en su mejor versión.
A sus 31 años, la intérprete británica de origen indio experimentó una notable transformación física basada en un enfoque integral que combina fuerza, pilates y trabajo cardiovascular. Su objetivo no apunta a la delgadez extrema, sino a desarrollar resistencia, tonificar la musculatura y preservar el equilibrio mental, algo clave en esta etapa de su carrera marcada por proyectos como El diablo viste a la Moda 2.
Entre los pilares de su rutina se encuentra el entrenamiento con pesas, que le permite ganar masa muscular y estimular el metabolismo. A esto suma sesiones de pilates para fortalecer la zona media, mejorar la postura y aportar flexibilidad, además de ejercicios aeróbicos destinados a incrementar la capacidad física y la salud cardiovascular. La definición de sus piernas y su aspecto atlético suelen destacarse en sus apariciones públicas.
Más allá del aspecto físico, Ashley considera que mantenerse activa es una herramienta fundamental para controlar el estrés y cuidar su salud mental. Tras el impacto de la fama internacional alcanzada con producciones como Sex Education y Bridgerton, la actriz incorporó hábitos de autocuidado y rutinas organizadas para afrontar las exigencias de la industria audiovisual.
Su evolución también se reflejó en la imagen que proyecta. Con el paso de los años dejó atrás los estilos juveniles de sus primeros trabajos y se consolidó como una figura habitual de las alfombras rojas y los eventos de moda, donde combina elegancia y una imagen atlética que se convirtió en una de sus señas distintivas.