No debió buscar demasiado ya que son tantas las frases de Javier Milei anunciando cosas que iban a suceder en el futuro y que quedaron solo en palabras, que tenía para elegir.
Ante un Antonio Aracre que hacía equilibrio para no patinar e insistía en que algunas de ellas se verían reflejadas en la realidad, Ladaga se hizo un festín.