Por la actitud del perro -cola levantada, ladridos, sensación de alerta- podría decirse que el animal estaba precavido y en posición de combate ante un ente para él desconocido.
Al llegar una persona caminando en cuatro patas, con una máscara mitad de perro y mitad de zorro, emitiendo gruñidos y queriendo interactuar, el canino estaba desconcertando y estuvo a punto de atacar.
De la persona que se autopercibe perro mejor ni hablar.