El gobierno de Javier Milei continúa alimentando al Servicio de Inteligencia del Estado con nuevas partidas de fondos reservados sin que se sepa a ciencia cierta cuál es el objetivo de este crecimiento.
Más allá de la discusión sobre la inteligencia interna a partidos políticos y personas -absolutamente prohibido por la Constitución- surge otro planteo.
Nicolás Trotta, diputado de Unión por la Patria, se preguntó de dónde sale el dinero que se destina a esa función dado que los libertarios se dicen defensores del orden fiscal.