Patricia Bullrich quiere meter miedo y debería hacerse responsable ante la Justicia. En la jornada de este miércoles quedó claro que lo de Pablo Grillo no fue un accidente sino que los periodistas son un objetivo.
Nicolás Munafó, que ayer fue víctima directa de las nuevas armas del ministerio de Seguridad, aseguró que hasta que haya un muerto no van a parar.
Afortunadamente el policía ni siquiera tuvo buena puntería y su disparo no lo lastimó demasiado, pero unos centímetros más arriba y podría haberle sacado un ojo o algo peor.
Lo cierto es que a Bullrich lo único que parece importarle es mostrarse dura y que irá hasta las últimas consecuencias contra los jubilados que solo reclaman por una pensión mínima para poder terminar su vida con algo de dignidad.