Cada femicidio -sucede uno cada 31 horas en Argentina-, como el de Agostina Vega en Córdoba, genera cuestionamientos hacia la madre de la víctima e incluso hacia la misma víctima.
Incluso se pone más la lupa ahí que en el rol que debe ocupar el Estado en políticas de prevención, tal denunciaron las maestras de la nena de 14 años.
“La concha de la lora, estoy y estamos hartas las mujeres de este país y del mundo que cada vez que encontramos a un asesino hijo de puta, hay alguien que pregunta dónde estaba la madre”.
“No se puede preguntar cómo materna y paterna cada uno”, explotó Nancy. Y remató: “Acá hay un solo asesino”.