Guillermo Moreno llegó a Carnaval con ganas de jugar al juego que mejor juega Duka, y no defraudó.
Haciendo un análisis sofisticadamente político aseguró que sería abogado defensor de Manuel Adorni. Claro que para eso usaría unas imágenes que quedaran en la memoria:
"Adorni es un pibe que iba a hacer gimnasia de la mano de la madre, con las zapatillas blancas y las medias hasta las rodillas.
Al pibe le costó un Perú la carrera. Tiene una mente livianita, se encuentra con Milei, esos ojos celestes y le empieza a hablar rápido.
Le explica dos cosas centrales a Adorni del anarcocapitalismo: la primera que tus héroes son los que buscan el lucro. La segunda le dice despreciá el bien común que es el demonio.
Adorni dice: este es mi líder. Tiene una cabeza fresca. Es ese pibe que lo agarra la secta y estaría muerto. Le dicen ahora nos suicidamos y va.
El pibe se enamora del anarcocapitalismo, de repente es jefe de Gabinete y entra al Banco Nación y se queda con el Banco Nación porque mi héroe es el lucro sino soy un boludo.
La doctrina anarcocapitalista es sistémicamente corrupta, la doctrina peronista es sistémicamente santa.
Adorni fue inducido por la doctrina. El argumento es impecable, porque aparte te demuestra que la doctrina anarco es corrupta".