El nuevo tono de Franco Mercuriali le sienta bien, está con una gran repentización para encajar los golpes con precisión quirúrgica. Donde con el kirchnerismo era burdo y falto de ideas, con los libertarios -de quien es también acérrimo opositor- es agudo y punzante.
Cuando parecía que Alejandro Álvarez, el Subsecretario de Políticas Universitarias de la Nación, había sacado una carta que iba a cambiar la conversación, Mercuriali lo volvió al eje.
No solo no permitió que se abriera una nueva compuerta de argumentos dispersos, sino que el mismo ataque lo repelió con un contragolpe contundente.