Racing blindó a Adrián Maravilla Martínez con la suba en su contrato, extensión hasta 2028 y una cláusula de rescisión millonaria, tasada en 122 millones de dólares.
¿Por si River lo venía a buscar? La decisión de la gestión de Diego Milito llega tras el escándalo de la salida de Maxi Salas al millonario.
Así, Racing se aseguró a su goleador -46 tantos en 72 partidos, figura y campeón de la Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana-, ante la cantidad de llamados y ofertas que recibió por él.
EL POSTEO DE RACING
Así lo anunció la Academia en uno de los tantos posteos que realizó en las redes oficiales del club: “Maravilla para siempre”.
Y el futbolista, le dedicó una historia de Instagram su mujer, Anabella.
CONMOVEDOR, COMO SU HISTORIA DE SUPERACIÓN EN EL FÚTBOL Y EN LA VIDA
Adrián jugó de chico en el club Las Acacias, de su ciudad Campana, al norte de Buenos Aires. Tuvo que dejar la escuela para trabajar a los 16 años. Primero en un comercio y luego como recolector de basura. En 2014, a los 22 años, sufrió un accidente en moto, estuvo internado siete días en terapia intensiva y casi pierde una mano.
Sin trabajo, su hermano recibió tres disparos en el pecho y a los meses, Adrián fue acusado de incendiar la casa del agresor de su hermano. Así lo contó él: “En el barrio, cuando se enteraron que hirieron a mi hermano fueron los vecinos todos a tirarles piedras a la casa de esta familia, a la que no quiere nadie. Cuando vieron que no había nadie se ve que uno se metió y prendió fuego las cortinas. Como tenía el techo de machimbre se le prendió fuego todo, pero ahí había más de 100 personas, no es que había cinco personas, eran muchísimos. Entonces, por ese hecho fuimos presos muchos, y uno de ellos fui yo”.
Fueron seis meses en la cárcel de Campana, donde lo iba a visitar Anabella, su pareja de entonces y hoy su esposa. Tras ello, se hizo cristiano y siguió el consejo de un hombre que había conocido en la cárcel, que le había sugerido que persiga su sueño de ser futbolista.
Pero ya tenía 22 años. Y allí fue, él que había jugado un año en Dálmine a los 17, a presentarse en CADU, de Zárate, que entonces militaba en la Primera C. Empezó sin sueldo, hizo goles y en 2017 pasó a Atlanta, de la B Metropolitana. Ya vivía del fútbol.
Tras una temporada se fue a Paraguay, jugó en Sol de Mayo (hizo 12 goles en 19 partidos), y pasó a Libertad (22 en 86). En 2021, con 29 años, el gigante Cerro Porteño lo contrató pero apenas disputó 10 partidos y no hizo goles. De ahí se fue a Curitiba, de Brasil, donde estuvo un año sin grandes resultados.
En 2023, el scouting de Instituto de Córdoba le refunda la carrera al devolverlo al país. En un año hizo 18 goles en 42 partidos y el fútbol argentino lo conoció.
Llegó a Racing en 2024 a los 31 años. Goleador, figura y campeón de dos Copas continentales que lo dejará para siempre en la historia de Racing. Y ahí lo tenés, con la claúsula de rescisión más alta de los casi cien años de fútbol argentino.