Se ve que para ser libertario una condición es perderle el miedo al ridículo. Y por eso Mariana Brey puede ser considerada una libertaria de la primera hora ya que defiende lo indefendible.
Brey comenzó diciendo que le preocupa y la indigna la corrupción “siempre y cuando la Justicia diga que hay un hecho de corrupción”. Pero cuando la cuestionaron primero sacó la carta de Cristina y después la de Spinoza, quien está acusado pero, justo como dijo ella, la Justicia no lo declaró culpable.
Cuando Duggan quería explicarle que se estaba contradiciendo, Brey se indignó y quiso desviar el tema pero el conductor le recordó que le robaron a chicos discapacitados.