La llegada de Marcos Rojo a Racing fue sorpresiva tras su repentino apartamiento del plantel de Boca.
Cuando todas las señales apuntaban a que su destino sería Estudiantes de La Plata, el experimentado defensor recibió el llamado de Gustavo Costas que le hizo cambiar de rumbo.
Pero el diálogo con Costas tenía un mensaje muy especial que el ex subcampeón del mundo con la selección argentina en el mundial de Brasil contó entre risas.
"Me dijo que quería un hijo de puta en el equipo" dijo, y el apuntado parece el indicado para eso.