Está claro que en este país la gente está como aletargada. No reacciona ni a la celebración de los vuelos de la muerte, tampoco ante un impresentable libro que el Presidente le regala a su gabinete y que reivindica a los narcotraficantes y al trabajo infantil.
Es cierto que tampoco la Justicia está reaccionando como debiera y tienen que ser organismos de Derechos Humanos los que pongan el grito en el cielo y denuncien a diputadas impresentables como Lilia Lemoine.