Tal vez sea la culpa de la informalidad de los streamings o los tiempos actuales que corren al ritmo de las redes sociales, pero la televisión se está acostumbrando a dejar de cuidar el lenguaje.
Sin embargo hay barreras que no se traspasan, que lo dictan el buen gusto y la elegancia de cada quien.
Lorena Maciel, tal vez llevada por el fragor de la nota a un juez de Ushuaia que era demandado y se defendía de lo que consideraba una intencionalidad espuria, cerró la entrevista diciendo que había sido útil para otros que pasaron por lo mismo y “se la comieron doblada”, expresión grosera si las hay.
Guillermo Lobo quiso remarla desde que le devolvieron el plano, pero las risas contenidas de Adrián Ventura -que el director aprovechó para mostrar- lo tentaron y tuvo que ir a un corte abupto.