Hasta ahora Javier Milei había coqueteado con un judaísmo a la libre con el cual decía sentirse identificado. Ahora, tras su visita al mayor templo evangélico de América latina parece que busca otros rumbos.
Lilia Lemoine es la encargada de defender mediáticamente al presidente argentino haga lo que haga, y lo defiende aunque en el camino lo deje expuesto.
Ahora enarbolo la peligrosísima teoría de que debe haber una ligazón entre la política y la religión, que abre las puertas a todo tipo de persecución a quien no siga sus normas por estar en contra de Dios.