Las Copas del Mundo son algo más que un torneo de fútbol, es una competencia donde la política también tiene su juego y la historia pesa.
No es casual que haya habido a los largo de los mundiales distintas reivindicaciones y luchas que tuvieron su visibilización en este certamen.
Así como los cuestionamientos existenciales y los análisis brotan al calor de los resultados, las oportunidades para aprovechar las situaciones que se van dando están al alcance de la mano.
El Gobierno, fiel a su estilo, en vez de subirse a la ola de nacionalismo que provocó el épico triunfo ante Inglaterra, dio una muy desdibujada respuesta acorde a lo que fue siempre su política exterior.