Para Tomás Rebord a esta altura ya se puede hablar de una regla general que se aplica a cada acto eleccionario y se repite en los años.
Es el desempeño del peronismo, capaz de sorprender con un resultado inesperado -como el del 7 de septiembre cuando le sacó catorce puntos al oficialismo en la provincia de Buenos Aires- y al mismo tiempo generar pánico.
Referenciándose en el supuesto estigma que acompaña a la selección argentina en los mundiales según el cual debe perder al menos un partido, Rebord sostuvo que el peronismo tiene una sola bala y esa se gastó en las provinciales bonaerenses.