El haber reconocido con tono burlón que tomó la propuesta de El Trece para conducir un night show por dinero, no lo exculpa a Mario Pergolini de caer en la flagrante contradicción de echar por tierra lo que venía diciendo desde que dejó CQC.
Si por años renegó de la televisión, declarándola un medio del pasado, y criticándola por tener cada vez más bajo encendido, poco puede hacer sentado en un pupitre en las noches de uno de los canales más vistos.
Eduardo Feinmann, un animal de la tele, no se lo dejó pasar y se lo cobró con deleite al recordarle sus dichos cuando lo tuvo frente a frente.