La calzó de volea como en la jugada que todos sueñan tener algún día frente al clásico rival, dejando correr la pelota hasta que llegue a la distancia indicada, arqueando ligeramente el torso, balanceando el cuerpo e impactando con precisión para que el balón haga una parábola perfecta para impactar en el travesaño y bajar a tierra como un misil para terminar dentro del arco.
La pose estática del arquero, solo mirando donde pegó la pelota antes de convertirse en gol, hizo aun más épico el gol.
Santi Castro podrá tener mejor o peor carrera pero este gol le quedará para siempre en la memoria y revivirá cada que vez que lo incluyan dentro de los resúmenes de tantos extraordinarios.
EL RESUMEN DEL PARTIDO
El tanto del ex Vélez fue decisivo para el triunfo del Bologna jugando fuera de su casa.