El Gobierno destruye todo lo que toca como Estado y eso volvió a quedar en evidencia por un nuevo ataque dirigido a la comunidad de la salud.
Por un lado, la administración libertaria cambió el reglamento de las residencias médicas y puso en duda la continuidad de la Fundación de la Hemofilia.
La institución, referente nacional e internacional en el tratamiento de esta enfermedad poco frecuente, atraviesa una crisis sin precedentes tras el recorte del subsidio estatal que sostenía gran parte de su funcionamiento.
Sin recursos ni respuestas del Gobierno, la atención de más de 4.800 pacientes está en riesgo.
"Es virtual destrucción del sistema de salud pública", explicó en C5N la especialista Nora Bär.