El cliente en cuestión había avisado a la hora de reservar mesa, que era vegano por lo que el restaurante, que en realidad es una parrilla, optó por preparar un menú improvisado: vegetales a la parrilla y un escabeche de puerros.
Pero a pesar de la buena predisposición de la parrilla, el cliente en cuestión se quejó porque no tenían una carta con opciones para él y los calificó mal en las redes sociales.
Con algo de indignación, pero las manos llenas de verdades, el responsable del local le contestó explicándole cuales eran las especialidades de la casa y qué era lo que ellos consideraban “inclusión”. Para cerrar y dejar en claro su postura el dueño de la parrilla se refirió al cliente asegurando que su elección de ser vegano era una decisión de ser infeliz.