La insólita victimización de la senadora paraguaya Celeste Amarilla -que llegó al colmo de pedir que "le tengan paciencia porque se está deconstruyendo"- pretende tapar la falta de disculpas de la legisladora ultraderechista.
"Yo no le pedí disculpas y Mbappé no me las pidió a mí" arrancó envalentonada ante una nube de periodistas que querían conocer su opinión ante la repentina fama que había alcanzado por sus frases discriminadoras contra el goleador francés.
Cuando se vio arrinconada al escuchar que le repetía las frases que había dicho -que chupaba cocos en vez de leche materna y que solo conocía a chimpancés- hizo un descargo aun peor sobre la situación en la que había crecido y la habían formado.