No se sabe qué es peor, si la idea de organizar una jornada antivacunas en el Congreso de la Nación, o que el encargado de defender esa opinión fuera tan berreta como para ‘pegarse’ metales en el cuerpo.
Tan sin sentido fue el hecho -que no es más que un nuevo ejemplo de situaciones impensadas tan solo cinco años atrás- que muchos no supieron cómo reaccionar en el hecho.
Pero a este hombre que caminaba por la calle cuando fue entrevistado por El Destape y consultado por la triste jornada, no lo sorprendió.