La decisión fue tomada con la idea de generar aquello que generó: que cientos de personas le griten a las pantallas como si se tratara de la propia Victoria Villarruel.
No hay peor astilla que la del mismo palo, por lo que tiempo atrás fueron elogios y exaltación, hoy se ha convertido en gritos airados y reclamos.
El enfrentamiento parece no tener vuelta atrás y la complicada convivencia entre Javier Milei y Victoria Villarruel continuará hasta el final del mandato, si es que los libertarios no intentan detonarla antes.