Tiene tantas contradicciones y prejuicios en una sola frase que es difícil determinar cuál es el foco principal.
Por un lado se trata de una jubilada que tiene que ir a comer a un centro comunitario porque no le alcanza lo que le paga un gobierno que licuó las jubilaciones.
Por otro, defiende a Javier Milei sosteniendo que “no es ladrón” pasando por alto que está involucrado, y muy complicado, en la estafa con la cripto $LIBRA.
Y por último, defiende a rajatabla el déficit cero sin tener la menor idea de cómo funcionan las otras variables de la economía que llevaron al país a una brutal recesión.