Mauro Federico contó que en un ataque de paranoia Javier Milei había mandado a echar a todo el personal de cocina, tanto de Casa Rosada como de Olivos, por sospechar que lo querían asesinar, envenenándolo.
Lejos de contradecir la información con hechos, mostrando que no había mandado a despedir a nadie, Javier Milei reaccionó del único modo del que es capaz: insultando.
Pero entre epítetos como “mierda humana”, “basura” y “sorete” Milei confesó algo que al menos hasta el momento nadie sabía y es que el mandatario no tiene olfato. Obviamente este simple dato disparó una serie de reacciones en las redes.