Ya es tarde, diría alguno, cuando Jaime Bayly quiere despegarse de la derecha de la región que con la aparición de Donald Trump se ha desembarazado de sus disfraces de liberales o de partidos ‘de centro’ para reconocerse como son: partidos de ultraderecha.
Bayly fue constante y punzante contra todos los gobiernos progresistas de latinoamerica, tildándolos de populistas y corruptos, sin diferenciar a unos de otros.
Ahora fue más allá y se calificó a sí mismo como un hombre de izquierda, progresista, defensor de las libertades individuales, de las minorías sexuales y del derecho al aborto, todo lo que defendían los gobiernos que él atacaba.